Creo en Dios cuando yo soy él.
Creo en la Justicia cuando soy yo quien la imparte.
Quiero comprarme una pistola y tener licencia 007.
Quiero una de esas, de las que dispara una banderita con un gran BANG!!. Una con la que poder escupir mi justicia sin yo ser ajusticiado.
La usaría con extrema parcialidad y me dejaría pervertir por todo su poder.
Violadores que con su goma borran del lienzo de una cara una sonrisa de mujer e inyectan asqueroso veneno en su vientre y llenan lo onírico de amargas pesadillas.
¡BANG!
Pederastas que negocian inocencias de críos a cambio de un puñado de caramelos y que afilan sus badajos en celdas de 5 estrellas mientras cuentan los pocos días de condena que les queda.
¡BANG!
Hombres con cabeza de asno y garras de león con las que desgarran a golpes los cuerpos de mujeres por cuyas heridas se escapa todo aquello que les hace persona y, como esbirros innecesarios de hades, se apartan de forma cobarde para que el dios de los muertos haga el resto del trabajo.
¡BANG!
Al igual que el Sargento Hartman (La chaqueta metálica) podré entonar mis mejores oraciones y Belcebú las recibirá con hilaridad mientras apura su happy meal con hamburguesa de almas.
“A Dios se le pone dura con los marines, porque matamos a todo bicho viviente. Él juega a lo suyo, nosotros a lo nuestro. Y para mostrarle nuestra gratitud por su inmenso Poder, le llenamos el cielo de almas hasta los topes. Dios ya existía antes que el Cuerpo de Marines, así que el corazón se lo podéis dar a Cristo, ¡pero el culo pertenece al Cuerpo! ¿Habéis entendido, nenas?” Sargento Hartman (R.Lee Emery)
La frase guapa de esa peli era algo así como…
“En Texas solo hay vacas y maricones, y tú no pareces una vaca!”
Aunque el film está plagado de ellas.
Pero sí… aunque creo que no has caido en que realmente tienes esa pistola entre tus dedos, entre tus teclas, y con todas las balas que desees detonándose desde la recamara de tu cabeza. Cada teclazo es un BANG! solo hay que tener punteria con la metralleta.